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Wednesday, April 11, 2012

El desmontaje de las fronteras

María Rosa Jijón // Roma

La ruta del euro es hoy, más que nunca, un ensayo actual y pertinente que nos habla de la movilidad humana, de la crisis estructural familiar que resulta de la migración y la crisis socio económica que está afectando a todo el“norte rico”, lugar de los tradicionales países de acogida, y destino de tantos compatriotas.

La España de la riqueza, de las oportunidades, de la realización de sueños ya no existe. Desde la decadencia económica y política que se vive en todo el llamado primer mundo, hasta las movilizaciones mundiales que se iniciaron en el norte de África con la primavera árabe y luego siguieron en la Puerta del Sol en Madrid y el movimiento Occupy, las relaciones económicas a nivel mundial han ido transformándose.

En medio de toda la confusión, también el movimiento emigrante ha hecho sus reivindicaciones, organizándose por fuera de los gobiernos y de las asociaciones de asistencia y hablando con voz propia desde diversas plataformas transnacionales. Muchas de estas voces han sido representadas desde lugares comunes y análisis sociológicos e históricos, dejando como resultado estadísticas y datos que no retratan las vidas y entornos de los propios migrantes.

El 18 de diciembre del 2012 se llevó a cabo una jornada mundial por los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias, promovida por una red internacional de organizaciones de base que, desde Madrid hasta Dakar, se habían dado cita previamente  en foros sociales temáticos y mundiales. Esta fecha coincidió con la presentación de la muestra La ruta del euro en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito.

El ejercicio propuesto por los fotógrafos Iván Garcés y Paco Salazar arroja una mirada trasversal a la condición de migrar, ese camino difícil y silencioso que ha transformado la sociedad ecuatoriana y la ha enfrentado a una serie de intercambios emocionales y culturales que pocas veces tenemos la oportunidad de ver. Desde un barrio obrero de Madrid hasta un barrio marginaldel Quito metropolitano, estos dos artistas decidieron ponerse ellos mismos en juego y entrar en las vidas de una familia separada por la distancia geográfica, pero unida por un hilo delgado llamado esperanza.

El aporte de Garcés y Salazar, en este caso, transforma al fotógrafo en un mediador que va más allá del simple productor de imágenes y lo convierte en un salvoconducto portador de historias íntimas que, al ser narradas desde las dos orillas de este viaje, se convierten en paradigmas de otras tantas historias.

Garcés entra en contacto consigo mismo, en su condición de migrante y extranjero, y se retrata en el rostro de una mujer anónima que adquiere nombre y apellido, y que es tantas otras mujeres y hombres ecuatorianos. Salazar explora, busca la familia de origen, aquella que espera noticias y llamadas telefónicas cortas e intensas, que espera la llegada del fin de mes para resolver sus urgencias. Los dos se embeben de la cotidianidad de esta familia, se enteran en primera persona de los logros y aspiraciones a ambos lados y nos regalan imágenes simples, sin pretensiones ni embellecimientos superfluos. Pero hablan también de un país que ha perdido a cientos de miles de sus ciudadanos cuyos derechos han sido negados en uno y otro territorio.

Dar vueltas por La ruta del euro es entrar un poquito en todo esto que nos ha pasado durante más de diez años, que nos ha despojado de una idea de pertenencia e identidad y nos ha obligado a vernos como ecuatorianos de exportación, como los inmigrantes.

Los dispositivos utilizados en el montaje de la exposición, y que complementan la fotografía, dan cuenta además de las fronteras extendidas, que permiten el paso indiscriminado de mercadería y recursos financieros e impiden la libre circulación de seres humanos. Fronteras construidas en las sedes de decisiones que alimentan un mercado de trabajo clandestino y mal remunerado, en donde el trabajador migrante es un sujeto vulnerable o un productor de recursos para el desarrollo, según la mirada que se quiera adoptar.

Si bien La ruta del euro es un ensayo fotográfico, es también un trabajo complejo lleno de contenidos políticos, que invita al espectador a una reflexión sobre las relaciones de poder, los prejuicios y la configuración de las nuevas familias transnacionales. La misma inauguración de la muestra fue un ejemplo de ello, cuando Iván Garcés, imposibilitado de venir a Quito, se conectó vía telemática con el público de la muestra y con su propia familia.

Este es el nuevo tejido social de nuestro país y se espera que más trabajos simbólicos se sigan produciendo para narrar en primera persona, y con la madurez de esta muestra, cómo nos vamos adentrando en las sociedades del nuevo milenio, interculturales, liminales,desplazadas, recompuestas.

Catálogo la Ruta del Euro
Fotografías de Iván Garcés y Paco Salazar